Muchos de nosotros no nos cuidamos bien, pero por nuestros hijos tenemos que aprender hábitos saludables. Los niños son activos, exploran con las manos y necesitan tocar todo. Su sistema inmunológico no está bien desarrollado y todavía no han aprendido las rutinas de higiene, por lo tanto, corren más riesgo de contraer enfermedades que los adultos. A veces, la amenaza de la exposición va más allá de resfriados y enfermedades leves hasta el riesgo de enfermedades graves.

La mejor manera de evitar que el niño se enferme es tratar de impedir la exposición y llevar una vida saludable. Desde la infancia podemos ayudar a nuestros niños a desarrollar hábitos saludables para toda la vida. Por supuesto, no es muy difícil saber qué hay que hacer; la parte difícil es hacer lo que sabemos y continuar con nuestros hijos. Si hacemos lo mejor que podemos, es posible que nosotros — y nuestros hijos — tengamos vidas saludables.

 


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